Feliz con mi profesión, escribo sin preguntar para quién.

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Un buen libro para chicos es aquel que también le gusta a un adulto.

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Escribir es una tarea cotidiana y siempre irreverente

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Venecia es una poesía por la que se puede pasear.

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Firmar un libro es como firmar un cuadro, lo convierte en único.

Marta y La Pancita del gato

Soy escritora y no programo el destino de mis obras ni elijo mis lectores.

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Marta, siempre una mirada de curiosidad vital

Marta Gimenez Pastor

Daniel Viacava y su gran vida

Una vez en una escuela , una pequeñita de unos 6 años le preguntó a la escritora invitada, Marta Giménez Pastor, qué hacía además de escribir. A mi madre, Marta, le hizo mucha gracia porque era muy común que los chicos tuvieran la fantasía que una señora que escribía cuentos sobre gatos y conejos no podía vivir como todo el mundo.

– Cocino, juego con mis hijos, hago las compras , voy al cine con mi marido… – le contestó

Y la nena le volvió a preguntar:

– Y mientras vos escribís ¿tu marido qué hace?….- la nena le volvió a preguntar

Recordé este diálogo cuando pensé en incluir un espacio en el  sitio de Marta Giménez Pastor a ese “marido” de Marta, a mi padre, a ese marido que hacía muchas cosas mientras Marta escribía sobre las cosas de la vida.

 

José Daniel Viacava (1926- 1989) además de ser el marido de Marta Giménez Pastor, de ser “el mejor papá del mundo”, fue periodista y poeta. 

Daniel venía de una familia  italiana muy modesta que había conocido la guerra y había inmigrado a la Argentina. A mi padre no le gustaba recordar su infancia. Nunca hablaba de ella pero le gustaban sus raíces. Le gustaba  Italia con locura. Le gustaba su música, su gastronomía, sus paisajes, Sofia Loren, las corbatas y la elegancia italiana. Le gustaba escuchar los domingos por la mañana a Domenico Modugno o a Mina.  Le gustaba el cine italiano, hojear la revista Época y sentirse italiano. 

Daniel estudió en el colegio Otto Krause e hizo algunos años de arquitectura. No llegó a terminarla. Lo lamentó mucho pero por razones económicas tuvo que trabajar y dejar sus estudios.  

Traajando como empleado público en el Ministerio de Guerra, un trabajo sin interés pero que le permitía sobrevivir, empezó a incursionar en  la poesía. Frecuentaba los círculos literarios y de poesía en  Buenos Aires de los años 50 y conoció a los grandes poetas del momento.

Fue justamente, cerca del mítico grupo “Poesía Buenos Aires” que Daniel conoció a Marta Giménez Pastor, una joven maestra que empezaba a hacer sus primeros pasos en la poesía. 

El primer 17 de octubre hábil (1955) después de la Revolución Libertadora, nombre con el que se autodenominó la dictadura militar de Argentina tras derrocar al presidente constitucional Juan Domingo Perón, mis padres, Daniel y Marta, se casaron en la iglesia de San Pedro Telmo, en el viejo barrio de San Telmo de Buenos Aires. Sus testigos: los artistas plásticos Eduardo Audivert y Marina Briones

En 1956 nació Conrado . En 1957 nació  Alejandra y en 1960 nací yo.

Daniel  ya había dejado su aburrido trabajo en el Ministerio y montó, con su único hermano Emilio Viacava, un estudio de copia de planos de arquitectura. Se instalaron en un departamento de la calle Montevideo al 800. Taller y vida familiar, vida familiar y taller. Una vida difícil de llevar en un departamento pequeño con nosotros dando vueltas por ahí. Con Marta que entraba y salía. Aún recuerdo el olor de los ácidos y productos, la luz blanca de las máquina. En cuanto pudieron, los hermanos Viacava, trasladaron el taller a una vieja casa en la calle Viamonte.

Daniel  con su taller logró acercarse otra vez a la arquitectura y a los arquitectos. Conoció y entabló amistades profundas con muchos ellos como Luis Grossman, o el arquitecto Mario Guibert. 

Poco a poco Daniel fue alejándose de los planos y de la inestabilidad del taller para ingresar al Diario La Nación. Empezó su carrera como corrector en la prestigiosa redacción de la calle San Martín. De corrector pasó a ser redactor con cierres de ediciones, papeles por todos lados, máquina de escribir, proyectos, notas, entrevistas, viajes, reportajes y allí encontró su verdadera vocación: el periodismo. 

Daniel nunca se olvidó ni  de la arquitectura ni de la poesía ni de sus amigos poetas. Y sobre todo no se olvidó de apoyar a Marta, que crecía dentro de la literatura, en todos sus proyectos editoriales y literarios. Juntos crearon la revista literaria Trayectoria y publicaron la Selección poética femenina 1940-1960

Daniel Viacava creó y dirigió en el diario La Nación páginas inolvidables como Columnas de la juventud y la Página de Arquitectura, página que luego heredó el arquitecto y gran amigo Luis Grossman.

Cubrío periodísticamente durante muchos años el Festival de Teatro para niños de Necochea. Fue Director de prensa durante muchos años  la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Fue director de la Revista La Nación en una de sus mejores épocas y  Editorialista en el mismo diario hasta sus últimos años

Colaboró en los diarios argentinos La Opinión, Tiempo Argentino, en la revista de arquitectura Summa y en otros medios argentinos donde pudo escribir, entre otras cosas, sobre dos de sus  grandes pasiones: el turf y la arquitectura.

Marta y Daniel estuvieron casados durante 34 años. Fueron padres, compañeros, amigos, compartieron trabajo, intereses, libros, periodismo, poesía, viajes, amigos. 

Si mi padre no publicó más libros  fue porque su Gran Vida no le dio tiempo y  porque su generosidad lo llevó a regalarle el título de poeta a Marta, a su esposa, a la madre de sus tres hijos. 

Caracas, 3/3/2012

Mireya Viacava-Raab

 

Hace algunos días, un amigo de la familia, el periodista y profesor Julio Crespo, me preguntó por este libro de poemas. Aquí está Julio, el libro que con cariño recordaste , el único libro que papá tuvo tiempo de publicar y dedicarle  a “LA GRAN VIDA”.

 

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3 comentarios



  • 1 Ago 2012
     
    Belén

    Estimada Mireya, es muy hermoso lo que escribis sobre tu padre, llegué a esta página buscando información sobre él. Soy profesora de Historia y para mi licenciatura estoy trabajando acerca de las interpretaciones sobre la juventud que se construyeron en el diario La Nación entre los sesenta y setenta, Columnas de la Juventud es una de mis principales fuentes. Sería muy valioso para mi si pudieras contarme algo sobre el trabajo de tu padre en estas columnas, en el diario esta muy claro por qué comenzaron a publicarse, pero no por qué dejaron de hacerlo. Me gustaría saber cómo elegía los temas a tratar, a quiénes entrevistar… la cocina de la columna digamos.
    Un saludo y desde ya muchas gracias, ya he podido conocer algo mas sobre él.

  • 15 Abr 2012
     
    Guillermo Inda

    maravilla la mirada de viacava…

  • 7 Mar 2012
     
    Julio Crespo

    Los poemas me parecen más hermosos hoy que cuando los leí por primera vez. Gracias

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