Feliz con mi profesión, escribo sin preguntar para quién.

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Un buen libro para chicos es aquel que también le gusta a un adulto.

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Escribir es una tarea cotidiana y siempre irreverente

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Venecia es una poesía por la que se puede pasear.

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Firmar un libro es como firmar un cuadro, lo convierte en único.

Marta y La Pancita del gato

Soy escritora y no programo el destino de mis obras ni elijo mis lectores.

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Marta, siempre una mirada de curiosidad vital

Marta Gimenez Pastor

1965 – Por su participación como libretista en la emisión televisiva infantil “Cuentos de nunca acabar” compartió el premio Martín Fierro.

Los programas infantiles de esos años eran infantiles de verdad : es decir, se dirigían a los niños, tenían horarios en los que podían ser vistos por ellos y tenían en cuenta sus intereses tanto de entretenimiento como didácticos. Algunos memorables fueron Las aventuras del capitán Piluso, de 1961, con Alberto Olmedo y Humberto Ortiz (el inseparable Coquito),  Joe Bazooka, con Carlitos Balá, y Anteojito y Antifaz, que aparecieron en 1963 por canal 9.

En algunos trabajaron importantes actores, músicos y guionistas, como en Cuentos de nunca acabar (1965), con música de Leda Valladares y protagonizado por Alberto Fernández de Rosa y Ana María Muchnick, y Sabaditos, protagonizado por Pinky, en el que María Elena Walsh contaba las aventuras de Dailan Kifki. En 1966 aparece el teleteatro infantil pionero: se trata nada menos que de Jacinta Pichimahuida, protagonizado por Evangelina Salazar y con guiones de Abel Santa Cruz, que se transmite por el 9, diariamente a las 20.30. Y en 1967 aparece una maestra de verdad, la señorita Cristina, haciendo Jardilín –versión nacional de un programa norteamericano llamado Romper Room–, al que la prensa de su tiempo definirá como “aliado de la escuela y del hogar”, y dedicado a chicos de preescolar.
En los 70, notables por la calidad de sus contenidos y guiones serán La Luna de Canela, que contó entre sus actores y guionistas con Enrique Pinti y Pipo Pescador. Este último, después de trabajar en ese mismo equipo, tendrá un espacio propio unos años más tarde, titulado Veo Veo.   (Referencias de colección.educ.ar)

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